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“Memorias de un policía formoseño: Don Roque Leguizamón, 88 años de entrega y legado”

EL ESPINILLO :HISTORIA DE VIDA esfuerzo, sacrificio y entrega

03/01/2026 1,104 vistas
“Memorias de un policía formoseño: Don Roque Leguizamón, 88 años de entrega y legado”

Hablar de Don Roque Leguizamón es hablar de esfuerzo, sacrificio y entrega. A sus 88 años, su vida es testimonio de una época en la que ser policía significaba convivir con la dureza del monte, la escasez de recursos y, sobre todo, con un compromiso inquebrantable hacia la comunidad. Don Roque nació el 16 de agosto de 1937 en Pirané, hijo de Bonifacio Leguizamón y Dolores Ferreira, ambos de nacionalidad paraguaya. Creció rodeado de sus siete hermanos: Servando, Torivia, Paulino, Isabel, Marcos, Severiana, siendo él el cuarto entre todos. Su infancia transcurrió en un hogar humilde, pero rico en valores y en afecto. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 36 de Pirané, donde forjó los primeros aprendizajes que luego lo acompañarían en la vida. En el año 1959 tomó una decisión que marcaría su destino: ingresar a la Policía de la Provincia de Formosa. Un año después, en 1961, se casó por civil en Pirané con Margarita Marcelina Gómez, la mujer que lo acompañaría toda la vida. En sus primeros pasos dentro de la fuerza, trabajó en la 1ra y 3ra Comisaría de Formosa capital, luego en Pirané, El Espinillo y General Urquiza, jurisdicción de Pozo del Tigre donde llegó a desempeñarse como encargado durante once meses. y El Espinillo. Junto a Marcelina formó una familia numerosa y llena de amor. Tuvieron cinco hijos, todos nacidos en El Espinillo: • Mirta Elizabeth (1962) • Marta (1966) • Julio (1971) • Alicia Marcela (1975) • Rolando Omar (1978) Tiempo después, se casaron también por iglesia en El Espinillo, siendo su padrino de casamiento José Ubaldino Torres, entonces intendente de la localidad, a quien Don Roque recuerda por su humildad y sencillez. Vida policial en El Espinillo Cuando llegaron a El Espinillo, la comisaría recién había sido inaugurada en el mismo lugar donde se encuentra actualmente. Ya existía la plaza central y el monumento a San Martín. La policía contaba apenas con un rastrojero, y más tarde con una camioneta Chevrolet. Las recorridas eran a caballo, en bicicleta o caminando. No había descanso: cuando el jefe llamaba, había que estar. La jurisdicción llegaba hasta la zona conocida como Portón Negro. La comunicación se realizaba por radio, que tenía horarios limitados, y muchas veces los policías debían trasladarse hasta Apayerey para colaborar en la construcción de destacamentos. Las condiciones eran muy precarias: las camas estaban hechas de carres con mosquiteros, no había electricidad, y la vida familiar se desarrollaba al mismo tiempo que el servicio. En un principio vivieron en la vieja comisaría de palma, luego en la casa de Manina Bordón viuda de Rojas, hasta que en 1975 lograron mudarse al terreno que compro de Heriberto Méreles, donde construyeron su hogar definitivo. Entre sus camaradas de aquellos años recuerda a Comisario Céspedes, Antonio Sigel, Leopoldo Barro, Celedonio Galarza, Antonio Rivas, Ramón Benítez y Mingo Ayala, entre otros. En 1984, luego de más de dos décadas de servicio, se jubiló con el cargo de Cabo 1°. Anécdotas de servicio Los recuerdos de Don Roque están llenos de historias que muestran el sacrificio de los policías de antes. Algunas de ellas quedaron grabadas para siempre en su memoria: 1. Caminata en el monte para capturar delincuentes “Un día fuimos a buscar a unos maleantes. Tuvimos que caminar tres leguas atravesando el monte hasta llegar a la casa a las tres de la mañana. Íbamos con Vargas, Marcelino Vera y otros. Rodeamos el lugar, teníamos una linterna buena y dos policías entraron de una patada rompiendo la puerta, mientras otro alumbraba. No les dimos tiempo a agarrar sus armas.” 2. La mujer desaparecida en Loro Cué “Estando de jefe de guardia, me dieron la orden de ir a Loro Cué a caballo. Me acompañó Celedonio Galarza. Llovía y hacía días que estaba desaparecida una señora que trabajaba de partera y tenía una hija de 15 años. Se organizó una búsqueda con los vecinos. A la tarde, todavía no había rastro, hasta que mi colega Galarza encontró tierra removida. Revisé el lugar y efectivamente la señora estaba enterrada allí. Avisé a mi jefe para que vengan con el doctor. Amanecimos en el lugar hasta que llegaron.” 3. Un servicio de baile trágico “Con el policía Antonio Rivas nos llamaron desde la pista de Don Rogelio Luque (Ayalita). Cuando llegamos encontramos a un hombre ya mayor, macheteado completamente, agonizando. Minutos después falleció.” 4. El niño desaparecido cerca de YPF “Un señor se presentó en la comisaría porque había perdido a su hijo mientras cosechaban algodón. Salimos a buscarlo y lo encontramos después de varias horas en el monte, con signos de golpes en la cabeza. Averiguamos y supimos que su propia hermana mayor, que cuidaba de los hermanos, le había pegado con una leña en la cabeza y lo desnucó.” 5. El caso de Apayerey “Una señora había vendido su algodón. Estaba separada y vivía con tres familias paraguayas. Tenía un bebé de pocos meses. Ambos desaparecieron sin dejar rastro. Pasó el tiempo hasta que, un día, un hombre arando su chacra encontró con el arado los huesos de la señora. Solo de ella, nunca del bebé.” Hoy, Don Roque vive en El Espinillo, junto a su inseparable esposa Marcelina Gómez. Rodeados de sus hijos, nietos, familiares y amigos, disfrutan de la tranquilidad de la vida, llevando consigo el orgullo de haber cumplido con su deber en tiempos donde la vocación y el sacrificio eran la verdadera fuerza de la policía. Su historia es un legado de coraje y compromiso. Un recuerdo vivo de aquellos policías de antes, que con tan poco hicieron tanto por sus comunidades, ellos también hicieron patria en este rincón de Formosa.

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Escrita por

SILVIO REYNALDO DELVALLE

Periodista

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