Jueves, 30 de Abril de 2026
Logo
Logo
INICIO
Locales Provinciales Deportes Nacionales Internacionales Cultura Política Religioso Efemerides Policiales

Powered by Aer Multinet

High Performance Media Solution

CUANDO EL POLÍTICO SE VISTE DE CORDERO, PERO GOBIERNA DESDE LA SOMBRA

26/04/2026 558 vistas
CUANDO EL POLÍTICO SE VISTE DE CORDERO, PERO GOBIERNA DESDE LA SOMBRA

En toda comunidad, el rol de quien conduce no es menor. Un dirigente no solo administra recursos o toma decisiones: también marca el clima social, define el tono del debate y, en gran medida, moldea la convivencia entre los vecinos.


 Por eso resulta profundamente preocupante cuando quien debería promover el respeto y la unidad adopta, de manera directa o indirecta, prácticas que estimulan la confrontación.


 Más aún cuando ese impulso no se da de frente, con nombre y responsabilidad, sino desde la sombra del anonimato. El político que se presenta como humilde, como “el bueno”, cercano y accesible en lo público, pero que al mismo tiempo permite o incluso fomenta ataques desde perfiles falsos hacia quienes piensan distinto, construye una doble cara que erosiona la confianza de la comunidad.


Se viste de cordero, pero actúa con mecanismos que poco tienen que ver con la transparencia y la honestidad política. Cuando desde la conducción se habilita o se alimenta este tipo de conductas, el mensaje es claro: no hace falta debatir ideas, alcanza con desacreditar al otro.


Y eso no es solo una práctica cuestionable; es un retroceso institucional. Una comunidad no se fortalece cuando se instala el miedo a opinar.


No crece cuando quienes disienten son señalados o atacados desde el anonimato. Por el contrario, se debilita, se fragmenta y pierde la posibilidad de construir consensos reales.


Gobernar implica una responsabilidad ética. Significa garantizar que todos puedan expresarse sin temor, incluso y sobre todo aquellos que no coinciden con el poder de turno.


Porque la democracia no se sostiene en la uniformidad, sino en la convivencia respetuosa de las diferencias. Cuando el liderazgo elige el camino de la descalificación encubierta, deja de ser ejemplo y se convierte en parte del problema.


 Y cuando eso ocurre, no hay discurso que alcance para ocultarlo.


Es momento de recuperar el sentido genuino de la política: el del encuentro, el del respeto y del compromiso con la verdad. Porque un pueblo que naturaliza el ataque anónimo como herramienta política corre el riesgo de perder algo mucho más valioso que una discusión: pierde su identidad como comunidad.

¿Te gustó esta noticia?

Ayúdanos compartiéndola con tus amigos

Escrita por

SILVIO REYNALDO DELVALLE

Periodista

Te puede interesar

j