La política tiene sentido cuando transforma la realidad de la gente. Cuando llega a los barrios, acompaña a las colonias, impulsa la cultura, fortalece el deporte, previene los problemas y genera oportunidades para todos. Sin embargo, para muchos vecinos de El Espinillo, estos últimos tres años han estado marcados por la falta de rumbo, planificación y presencia del gobierno municipal.
Cuando comenzó esta gestión, gran parte de la comunidad depositó su esperanza en un proyecto que prometía cambios, transparencia y una nueva forma de gobernar. Las propuestas parecían buenas, necesarias y realizables. Sin embargo, con el paso del tiempo, las expectativas fueron dejando lugar a la decepción.
La sensación que hoy se escucha en muchos barrios y colonias es que El Espinillo perdió tres años valiosos.Tres años en los que las promesas no se transformaron en hechos concretos y donde el progreso esperado por la comunidad nunca terminó de llegar.
Uno de los mayores problemas ha sido la falta de presencia territorial.Gobernar no significa permanecer encerrado en una oficina ni delegar permanentemente las responsabilidades en otros. Gobernar implica caminar las calles, visitar las colonias, escuchar a los vecinos y estar presente donde surgen los problemas.
El Espinillo cuenta con hombres y mujeres que aman profundamente a su pueblo. Personas con experiencia en cultura, deporte, educación, acción social y trabajo comunitario. Vecinos que durante años han demostrado compromiso y vocación de servicio. Sin embargo, muchos se preguntan por qué nunca fueron convocados para aportar ideas o colaborar en proyectos para el crecimiento de la localidad.
¿Cuál es el problema de dialogar? ¿Cuál es el inconveniente de escuchar e invitar a participar? Las mejores gestiones son aquellas que entienden que nadie tiene todas las respuestas y que las soluciones se construyen entre todos.