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Gallardo tuvo su despedida soñada en el Monumental: ovación eterna y mensaje al corazón del hincha

Más de 85 mil personas colmaron el Estadio Monumental para el último partido del segundo ciclo de Marcelo Gallardo en River Plate. Fue triunfo 3-1 ante Banfield, lágrimas en las tribunas y una despedida que dejó en claro el amor incondicional al técnico y el fuerte mensaje al plantel.

27/02/2026 244 vistas
Gallardo tuvo su despedida soñada en el Monumental: ovación eterna y mensaje al corazón del hincha

La noche del jueves 26 de febrero de 2026 en el Estadio Monumental quedará grabada en la memoria de los hinchas de River Plate como una de las más emotivas de los últimos tiempos. Más de 85.000 almas colmaron el estadio para vivir el último partido del segundo ciclo de Marcelo Gallardo como director técnico, en un adiós que trascendió el resultado y se convirtió en un homenaje colectivo, sentido y desgarrador. Desde el anuncio previo cuando Gallardo confirmó que el duelo ante Banfield sería su despedida la expectativa fue total.


Las tribunas se poblaron horas antes del inicio con banderas y mensajes de gratitud. La platea San Martín lució una bandera conmovedora: “Que la noticia no tape la historia. Gracias eternas, Muñeco y cuerpo técnico”. El clima fue de celebración y nostalgia, con hinchas visiblemente conmovidos incluso antes de que comenzara el partido.


 En lo futbolístico, River ganó 3-1 con goles de Lucas Martínez Quarta, Sebastián Driussi y Joaquín Freitas. El resultado evocó inevitablemente aquella histórica final ante Boca Juniors en Madrid, símbolo máximo de la primera etapa del Muñeco. Sin embargo, lo deportivo fue apenas un marco para lo verdaderamente trascendente.


 El pitazo final desató una ovación estremecedora. El “Muñeco, Muñeco” bajó desde las cuatro tribunas con una fuerza conmovedora. Gallardo, visiblemente emocionado, levantó los brazos y agradeció mirando cada sector del estadio.


Caminó despacio, intentando contener las lágrimas, mientras el público le devolvía un amor incondicional. Pero la escena cambió cuando los jugadores quedaron solos en el campo. Allí, los aplausos se transformaron en silbidos y cánticos críticos hacia el plantel. El mensaje fue claro: el cariño eterno al entrenador no se extendía al rendimiento del equipo. “A ver si nos entendemos los jugadores y la popular”, retumbó desde las tribunas, marcando un contraste tan fuerte como simbólico. La despedida dejó una postal inolvidable: Gallardo retirándose solo, saludando con los brazos en alto, mientras miles lloraban y coreaban su nombre.


Un cierre cargado de emoción para un ciclo que no repitió los éxitos de su primera etapa, pero que reafirmó el vínculo indestructible entre el entrenador y el pueblo riverplatense. En su mensaje final, dejó una frase que resumió todo: “A River le digo que mañana tal vez estaré buscando a mi hijo del colegio, así que no me voy a despedir, ja. Esas son las cosas que tiene este lugar mágico. Uno se va, pero no se va nunca”.

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Escrita por

SILVIO REYNALDO DELVALLE

Periodista

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