_ Poesía Soldado Heriberto Dávalos, valiente y fuerte,
en octubre del ’75 defendiste nuestra suerte.
Con honor y coraje, en el Regimiento 29,
frente a la guerrilla, tu valor brilló como el sol.
Diste tu vida por la patria, en ese día crucial,
en la lucha incansable, te volviste inmortal.
En Apayerey, tu nombre resonó con fervor,
y el pueblo guarda tu gesta con respeto y honor.
En el eco de la historia, tu sacrificio perdura,
héroe formoseño, de alma noble y pura.
En la memoria del pueblo, tu nombre quedó,
y en el corazón de tu hermana, jamás se apagó.
El ataúd llegó cerrado, envuelto en una bandera argentina.
A pesar de todo, los padres siguieron adelante, porque los hijos necesitaban vivir.
Antes de viajar, pasa por la tumba de su hermano, reza y le pide fuerzas.