Suena liberador… hasta que una generación entera crece sin saber en qué creer.
Porque cuando todo es verdad… al final nada lo es.
Jesús dijo algo incómodo para esta época: “Tu palabra es verdad”.
No una opinión más. No una alternativa espiritual. Verdad.
Y eso choca contra una cultura que cambió fundamentos por emociones.
La Biblia advierte que hay caminos que parecen correctos… pero terminan destruyendo.
Ese es el drama humano: no todo lo que se siente bien… termina bien.
Por eso Dios nos advierte: ‘No se conformen a este mundo’.
Porque el entorno educa. Moldea. Forma.
Y si nosotros no enseñamos verdad… alguien más lo hará.
Con contenido. Con ideologías. Con tendencias.
Porque cuando un chico crece sin verdad… no solo pierde valores. Pierde dirección.