"Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo los haré descansar."
Qué palabra hermosa. Descanso.
No distracción. No evasión. No anestesia.
Porque el descanso más profundo no ocurre cuando cambiamos de paisaje.
Ocurre cuando finalmente dejamos de cargar lo que Dios nunca nos pidió que lleváramos solos.