Hay personas que se ríen fuerte… para no quebrarse en silencio.
Por eso alguien puede tener éxito y sentirse perdido.
Puede estar rodeado de personas y sentirse solo.
Puede mostrar una vida admirable… mientras por dentro sostiene un cansancio imposible de explicar.
Y aunque intentemos negarlo, todos buscamos lo mismo: plenitud.
“Yo he venido para que tengan vida… y vida en abundancia”.
Porque una cosa es escapar momentáneamente del dolor… y otra muy distinta es sanar el vacío.
Hay heridas que no se tapan con entretenimiento.
Hay silencios que no se apagan con ruido.
Hay vacíos que no se llenan con más estímulos.
Y quizás una de las tristezas más grandes sea esta:
pasarse la vida intentando sentirse lleno… con cosas que jamás podrán llenar el alma.