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ANSIEDAD, MIEDO Y LA FRAGILIDAD HUMANA EN LA ERA DE LA SOBREINFORMACIÓN

reflexión

22/02/2026 1,479 vistas
ANSIEDAD, MIEDO Y LA FRAGILIDAD HUMANA EN LA ERA DE LA SOBREINFORMACIÓN

Hay un canal internacional que me gusta mirar. Me interesa saber qué pasa en el mundo. Y estar informado es algo saludable.


El problema no es la información. Es la sobreexposición. Hoy sabemos en tiempo real todo lo que sucede en el planeta: guerras, crisis, inflación, enfermedades, despidos.


El futuro no asusta por ser desconocido… asusta porque lo vemos venir todos los días en forma de titulares. Vivimos conectados a lo que anda mal. Noticias que entran por los ojos, por los oídos, por el celular antes de dormir y apenas despertamos.


Y aunque no siempre lo notemos, esa exposición constante moldea nuestra manera de mirar el mañana. El futuro deja de ser esperanza y empieza a sentirse como amenaza. Ahí aparece la ansiedad.


 Y la ansiedad no siempre grita. A veces se disfraza de productividad. De hiperactividad. De necesidad de control. Dormimos con el celular al lado. Nos despertamos y lo primero que hacemos es revisar noticias.


Vivimos adelantados seis meses. Pero el cuerpo está acá… agotado. La ansiedad es intentar vivir un mañana que todavía no existe. Mucho antes de que la psicología la definiera con precisión clínica, Jesús habló de esto en el sermón del monte: “No se afanen por el mañana” (Mateo 6:34).


No estaba negando los problemas ni promoviendo irresponsabilidad. Estaba señalando algo más profundo: el ser humano no fue diseñado para sostener el control absoluto del futuro. Sin embargo, queremos garantías. Queremos certezas. Queremos asegurarnos de que nada va a salir mal.


Pero la vida es frágil. Una llamada puede cambiarlo todo. Un resultado médico. Un mensaje. Una decisión. Esa fragilidad nos incomoda porque nos recuerda que no somos dioses. Entonces compensamos con control. Planificamos obsesivamente. Nos anticipamos a tragedias que quizá nunca ocurran. Vivimos en estado de alerta permanente. Prever no está mal. Vivir poseídos por el temor, sí.


 El apóstol Pablo, escribiendo desde la cárcel, expresó algo igual de radical: “No se inquieten por nada… y la paz de Dios guardará sus corazones” (Filipenses 4:6–7). No prometía ausencia de problemas. Prometía una paz interior capaz de sostener a la persona cuando todo alrededor tiembla.


La ansiedad es querer controlar lo que no depende de nosotros. La fe es aceptar que no todo depende de nosotros. No se trata de negar la realidad. Se trata de cambiar el peso de lugar. Quizá el desafío más grande de esta generación no sea informarse más, sino aprender dónde depositar aquello que no puede manejar. Porque cuando intentamos ser nuestro propio sostén, nuestro propio garante, nuestro propio salvador, el alma se agota. La fragilidad no es una falla. Es una señal. Nos recuerda que necesitamos algo o Alguien más grande que nosotros.


Y paradójicamente, cuando entendemos que no somos el centro del universo, empezamos a descansar. La paz no nace de tener todo bajo control. Nace de reconocer que no todo depende de uno.


En una época obsesionada con el control, tal vez el verdadero acto de madurez sea aceptar nuestros límites… y descubrir que la serenidad comienza justo ahí.


Pastor Oscar Daniel Chamorro (IGLESIA DE DIOS- 9 de Julio y Fortín Yunká, El Espinillo) Contacto: 3624-996638. Síguenos: WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VaIG4wm6buMFuo0G612w YouTube: https://www.youtube.com/@IglesiadeDiosElEspinilloFormos Facebook: https://www.facebook.com/share/15MSw98Jm4E/

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Escrita por

SILVIO REYNALDO DELVALLE

Periodista

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