Pero crecer tiene algo incómodo: te enfrenta con la realidad sin filtros.
Y la realidad no siempre confirma lo que te enseñaron… la cuestiona.
Y entonces algo adentro se sacude, porque lo que creías seguro empieza a tambalear.
Es el punto donde muchos negocian sus convicciones, bajan sus estándares o simplemente se resignan.
Pero también puede ser el punto donde empezás a ver más profundo.