Una característica de nuestro tiempo es la contaminación sonora.
Pantallas. Música constante. Opiniones todo el tiempo. Vivimos rodeados… pero desconectados.
Y no se trata solo del ruido externo; también nuestro interior está aturdido.
Porque hay cosas que no se gritan. Se susurran. Y si no aprendés a hacer silencio… te las perdés.