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FRAY FRANCISCO PALACIOS “PANCHO LINYERA”, EL MISIONERO DE LOS CAMINOS DE FORMOSA

09/08/2026 440 vistas
FRAY FRANCISCO PALACIOS “PANCHO LINYERA”, EL MISIONERO DE LOS CAMINOS DE FORMOSA

 FRAY FRANCISCO PALACIOS “PANCHO LINYERA”, EL MISIONERO DE LOS CAMINOS DE FORMOSA


Recordar a Fray Francisco Palacios es mantener viva la memoria de un religioso que hizo de la sencillez, la entrega y el servicio a los demás una forma de vida. Su paso por Formosa quedó profundamente ligado a las colonias, parajes y comunidades rurales que recorrió durante años, llevando no solamente la palabra de Dios, sino también acompañamiento, ayuda y esperanza.


 Fray Francisco Palacios nació en Rosario el 10 de octubre de 1925 y falleció el 7 de agosto de 2002, en San Lorenzo.


Dentro de la Orden Franciscana, realizó su Profesión Solemne el 4 de octubre de 1950 y fue ordenado presbítero el 22 de diciembre de 1952.


Durante sus primeros años de vida religiosa se dedicó a la formación de estudiantes en San Lorenzo. Sin embargo, con el paso del tiempo se fue consolidando la que sería su verdadera y profunda vocación: ser un incansable misionero.


Esa misión lo llevó especialmente a la provincia de Formosa y también a la parroquia de Pampa del Indio, en la provincia del Chaco.


UN MISIONERO ENTRE COLONIAS Y PARAJES


Fray Francisco consagró buena parte de su vida a recorrer las colonias, parajes y comunidades de Laguna Blanca, El Espinillo y Clorinda.


Su figura quedó grabada en la memoria de quienes lo conocieron: de hábito sencillo y con su camioneta empolvada por los caminos del monte, llegaba hasta los lugares más alejados para encontrarse con las familias y asistir especialmente a los más postergados.


No fue solamente un sacerdote que llevaba la palabra del Evangelio. Su misión también tuvo un profundo sentido social y comunitario.


Acompañó a las comunidades y promovió la construcción de capillas, salones y hogares, además de impulsar la creación de escuelas, entendiendo que evangelizar también significaba trabajar por la dignidad, la educación y el bienestar de las personas.


En aquellos caminos difíciles del interior formoseño, donde las distancias y las condiciones del terreno muchas veces hacían complicado llegar hasta las poblaciones rurales, Fray Francisco estuvo presente.


Su camioneta, cubierta por el polvo de los caminos del monte, terminó convirtiéndose en parte de la imagen que muchos conservaron de aquel franciscano que recorría incansablemente la región.


UN HOMBRE FRONTAL, ÍNTEGRO Y AUSTERO


Quienes conocieron a Fray Francisco también lo recuerdan por su personalidad.


 Fue un hermano frontal y un hombre íntegro, transparente y austero.


No era indiferente a la realidad que encontraba a su paso.


Observaba, reflexionaba y expresaba con claridad aquello que consideraba necesario decir.


En su archivo personal conservó numerosas cartas en las que dejó plasmado su pensamiento. En esos escritos expresó siempre, con aguda franqueza y un estilo muy particular, su mirada sobre la realidad provincial y sobre la misión evangelizadora.


 Esas cartas permiten comprender que detrás del sacerdote que recorría los caminos existía también un hombre profundamente comprometido con el tiempo y el lugar que le tocó vivir.


Su manera de expresarse podía ser directa y frontal, pero nacía de una profunda preocupación por las comunidades y por la misión que había asumido.


 “PANCHO LINYERA”


Hubo un nombre que terminó identificándolo de una manera especial.


Con afecto y humildad, Fray Francisco Palacios firmaba cada uno de sus escritos como “Pancho Linyera”.


Aquel nombre sencillo terminó trascendiendo sus cartas y escritos.


Fue el nombre con el que la comunidad lo inmortalizó.


“Pancho Linyera” resumía, de alguna manera, aquella vida desprendida y caminante: la del franciscano austero que no necesitaba grandes comodidades para cumplir su misión; la del sacerdote dispuesto a recorrer caminos de tierra y monte para llegar hasta una familia, una colonia o una comunidad que necesitaba de su presencia.


 UNA HUELLA QUE PERMANECE


Fray Francisco Palacios falleció el 7 de agosto de 2002 en San Lorenzo, pero su obra y su recuerdo permanecieron vivos entre quienes compartieron con él aquellos años de misión.


Su historia está vinculada a Formosa, Laguna Blanca, El Espinillo y Clorinda, así como a Pampa del Indio, Chaco, lugares donde desarrolló aquella vocación misionera que marcó gran parte de su existencia.


 Las capillas, los salones, los hogares y las escuelas cuya construcción o creación promovió forman parte de una obra que trascendió lo estrictamente religioso.


Pero su mayor legado posiblemente permanezca en la memoria de las personas.


 En quienes recuerdan al sacerdote sencillo. Al franciscano de los caminos. Al hombre frontal.


Al religioso austero.


 Al misionero que llegaba hasta los lugares más postergados.


Al hombre de la camioneta empolvada por los caminos del monte.


A “Pancho Linyera”.


Hoy, al recordar el aniversario de su Pascua, evocamos con gratitud y cariño a Fray Francisco Palacios y lo tenemos presente en nuestras oraciones.


Su vida constituye el testimonio de un hombre que eligió estar cerca de la gente y que hizo de los caminos, las colonias y los parajes el territorio cotidiano de su misión.


 FRAY FRANCISCO PALACIOS


Rosario, 10 de octubre de 1925


San Lorenzo, 7 de agosto de 2002


Profesión Solemne: 4 de octubre de 1950.


Ordenación presbiteral: 22 de diciembre de 1952.


“PANCHO LINYERA” El franciscano que recorrió los caminos del monte y dejó una huella imborrable en las comunidades que acompañó.


Que su memoria y su obra permanezcan vivas.


Fuente: Necrológicas del Convento San Francisco Solano, Corrientes.

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Escrita por

SILVIO REYNALDO DELVALLE

Periodista

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