Nunca estuvimos tan ocupados… y nunca hubo tanta gente vacía.
Hay gente que no está cansada de trabajar.
Está cansada de vivir. No porque no tenga nada que hacer.
Donde, si no producís, no valés. Donde el descanso parece culpa.
Pero tal vez y solo tal vez el problema no sea cuánto hacemos, sino hacia dónde estamos yendo.
La cultura dice: “No pares nunca”. Pero nadie te explica qué hacer cuando ya no podés más.
Quizás sea parar. Soltar. Y reconocer que no naciste para vivir agotado.
La pregunta no es cuánto estás haciendo.
La pregunta es si vale la pena a dónde estás yendo.