Nunca hablamos tanto de libertad… y nunca hubo tanta gente atrapada.
La libertad moderna permite elegir casi cualquier cosa… menos dejar de necesitarla.
Hace dos mil años, Jesús pronunció una frase que todavía incomoda a las culturas obsesionadas con la autonomía: “El que practica el pecado es esclavo”. Puede sonar duro, pero describe una experiencia humana muy real. Hay comportamientos que empiezan como elecciones y terminan controlando la vida.
Tal vez la verdadera libertad no consista en hacer todo lo que uno quiere.
Tal vez consista en algo mucho más difícil y mucho más valioso: no ser esclavo de nada.
La pregunta no es si sos libre. La pregunta es de qué sos libre.